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EL BUEN GOBERNANTE

El buen gobernante es aquel que sustituye el apego al poder por la obsesión para resolver.

Gobernar es saber anticiparse a los problemas, y jamás y bajo ningún concepto negarlos, diluirlos o, lo que es más grave, crearlos.

Gobernar no es ir esquivando los problemas heredados con sonrisita de "yo no he sido", sino con la entereza del "eso, yo lo voy a arreglar".

El buen gobernante jamás puede prometer lo que desconoce si se podrá hacer. Tiene que sustituir la efímera grandilocuencia por el sensato realismo, porque quien gobierna jamás puede engañarse ni engañar.

El buen gobernante debe tener una clarísima conciencia de que, para repartir, antes hay que crear; por eso, sus anhelos para construir una sociedad más justa deben ser simétricamente paralelos a los de promover una sociedad más rica.

El buen gobernante no va regalando a otros los recursos de sus ciudadanos, sino que los utiliza como semillas para crecer, resolver y enseñar a pescar en su propio país.

El buen gobernante entiende el inmenso valor de una buena relación con otros líderes y es capaz de despertar en ellos una admiración hacia su persona, no sólo hacia el cargo que ejerce.

El buen gobernante es aquel que sabe rodearse de gente tanto o más potente y sabia que él, porque entiende que su gran fuerza empieza por la de su propio equipo.

El gran gobernante es un gran soñador que siempre está muy despierto.

TORMENTA

Cuentan que un día un campesino le pidió a Dios le permitiera mandar sobre la naturaleza para que, según él, le rindieran mejor sus cosechas. ¡Y Dios se lo concedió!

Entonces cuando el campesino quería lluvia ligera, así sucedía; cuando pedía sol, éste brillaba con todo su esplendor; si necesitaba más agua, llovía más regularmente, etc.

Pero cuando llegó el tiempo de la cosecha, su sorpresa y estupor fueron grandes, porque resultó un total fracaso. Desconcertado y medio molesto le preguntó a Dios por qué salió así la cosa, si él había puesto los climas que creyó convenientes.

Entonces Dios le contestó "Tú pediste lo que quisiste, más no lo que de verdad convenía. Nunca pediste tormentas, y éstas son muy necesarias para limpiar la siembra, ahuyentar aves y animales de que la consuman, y purificarla de plagas que la destruyan".

Así nos pasa; queremos que nuestra vida sea puro amor y dulzura, nada de problemas.

El optimista no es aquel que no ve las dificultades, sino el que no se asusta ante ellas, no se echa para atrás. Por eso podemos afirmar que las dificultades son ventajas, las dificultades maduran a las personas, las hacen crecer. Por eso hace falta una verdadera tormenta en la vida de una persona, para hacerla comprender cuánto se ha preocupado por tonterías, por chubascos pasajeros.

Lo importante no es huir de las tormentas, sino tener fe, paciencia y confianza en que pronto pasarán y nos dejarán algo bueno en nuestras vidas.

A MIS AMIG@S DE YURÉCUARO

A mis amig@s les adeudo la ternura
y las palabras de aliento y el abrazo,
el compartir con todos ellos la factura
que nos presenta la vida paso a paso.

A mis amig@s les adeudo la paciencia
de tolerarme mis espinas más agudas,
los arrebatos del humor, la negligencia
las vanidades, los temores y las dudas.

Un barco frágil de papel
parece a veces la amistad,
pero jamás puede con él
la más violenta tempestad.
Porque ese barco de papel
tiene aferrado a su timón,
por capitán y timonel...
¡un corazón!

A mis amig@s les adeudo algún enfado
que perturbara sin querer nuestra armonía,
sabemos todos que no puede ser pecado
el discutir alguna vez por tonterías.

A mis amig@s legaré cuando me muera
mi devoción en un acorde de guitarra,
y entre los versos olvidados de un poema
mi pobre alma incorregible de cigarra.

Un barco frágil de papel
parece a veces la amistad,
pero jamás puede con él
la más violenta tempestad.
Porque ese barco de papel
tiene aferrado a su timón,
por capitán y timonel...
¡un corazón!

Amig@ mío si esta copla como el viento
a donde quieras escucharla te reclama,
serás plural porque lo exige el sentimiento
cuando se llevan los amigos en el alma.

¿Ocuparse o preocuparse?

¿Cuál es la diferencia entre ocuparse y preocuparse? ¿Cómo repercuten ambas acciones en nuestras vidas?

Ocupación:

La ocupación deriva de lo positivo, es abordar la resolución de algún problema o la materialización de algún proyecto. Dentro de la ocupación se mezclan los sueños, deseos, e intenciones que se convierten en el motor impulsor que dirige al éxito.

Quien se ocupa, fluye, porque la mente está puesta en la meta, en el éxito, en solucionar, no hay bloqueos porque no hay miedos, estrés, ansiedad o depresiones que detengan el proyecto, porque la ocupación es también la certeza de que se está procediendo de manera correcta.

Al ocuparnos construimos, ya sea una solución o un proyecto, pero construirmos.

Preocupación:

La preocupación deriva de lo negativo, no aborda la solución del problema sino el miedo al fracaso, el miedo de que las cosas no salgan bien. Cuando nos preocupamos bloqueaos, estancamos y no permitimos que las cosas fluyan correctamente, porque estamos trabajando en base al miedo, al estrés, a la inseguridad, y nuestra mente se fija en todas las imágenes que implican atrasos, complicaciones, fracaso, etc. La preocupación no sabe de solucionar un problema, más bien crea el problema, porque la mayoria de las preocupaciones no se basan en la realidad, se basan en suposiciones que no sabemos si ocurrirán.

La preocupación nos absorbe tiempo y energía que le restamos a la construcción real de proyectos o soluciones.

Al preocuparnos destruimos, porque si sus bases parten del negativo, tendrán un final negativo.

¿Qué te preocupa?

Expertos en desarrollo humano hicieron una encuesta respecto a los problemas que aquejan a la mayoria de la gente, obteniendo los siguientes resultados:

El 40% de las preocupaciones nunca ocurrirán, ya que la ansiedad es un producto de una mente cansada.

El 30% conciernen a decisiones pasadas, que ya no pueden ser alteradas.

Un 12% se centra en críticas, principalmente falsas, hechas por personas que se sienten inferiores.

10% conciernen a mi salud que empeora cuando me preocupo.

Y tan sólo un 8% son "legitimas". Porque la vida tiene problemas reales, que pueden ser afrontados una vez que he eliminado las preocupaciones superfluas.

La energía es como el dinero, hay que saberla invertir para crecer. ¿En que inviertes tu energía? Si analizas esta pregunta, entonces podrás responder por qué muchos de tus proyectos se bloquean y no se logran concretar; entonces podrás hacer una sabia elección: "ocuparte" o "preocuparte".

LA BOLSA DE PAPAS

Ese día, el maestro nos había pedido que llevaráramos papas crudas y una bolsa de plástico, lo siguiente era que escogiéramos una papa por cada persona a la que guardábamos resentimiento, después escribimos su nombre en ella y las pusimos dentro de la bolsa.

Nos pidió que durante una semana lleváramos con nosotros a todos lados esa bolsa de papas en la mochila. ¡Algunas bolsas eran realmente pesadas!

Naturalmente la condición de las papas se iba deteriorando con el tiempo. El fastidio de llevar esa bolsa en todo momento me mostró claramente el peso que cargaba a diario.

También aprendí cómo, mientras ponía atención en ella para no olvidarla, desatendía cosas que eran más importantes para mi.

Este ejercicio me hizo pensar sobre el precio que pagaba por no perdonar algo que ya había pasado y no podía cambiarse. Muchas veces pensamos que el perdón es un regalo para el otro, sin darnos cuenta que los primeros beneficiados somos nosotros mismos.

Todos tenemos papas pudriéndose en nuestra "mochila" de la vida. La falta de perdón es como un veneno que tomamos a diario a gotas pero que finalmente nos termina envenenando.

Muchas veces al primero que tienes que perdonar es a ti mismo por todas las cosas que no fueron como hubieras querido.

El perdón nos libera de ataduras que nos amargan el alma y enferman el cuerpo. No significa que estés de acuerdo con lo que paso, ni que lo apruebes.

Perdonar no significa dejar de darle importancia a lo que sucedió, ni darle la razón a alguien que te lastimó. Simplemente significa dejar de lado aquellos pensamientos negativos que nos causaron dolor o enojo.

El perdón se basa en la aceptación de lo que pasó. Aligera tu carga y serás más libre.

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