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A YURÉCUARO DE LAS FLORES

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¿DESEO O NO DESEO?

Mucho se ha escrito sobre el imperio de los deseos. Hay deseos de toda índole: De poder, de gloria, de tener y acumular, de amar y ser amado, de ser reconocido o respetado... y cuando los deseos se han esfumado y en lo más hondo sentimos ese vacío sin fondo que significa no desear nada de nada nos invade la urgencia de desear lo que sea para seguir viviendo.

Los orientales hablan de la necesidad de no desear para alcanzar el bienestar. Los occidentales, de la necesidad de desear para alcanzar la felicidad. ¿En qué quedamos? ¿Deseamos o no deseamos?

Los libros de autoayuda se explayan en ofrecer fórmulas para paliar las heridas del haber deseado.

Los de marketing, en encontrar el último agujero donde crear un deseo inexistente para venderte un producto. Nuestros deseos bailan con los de otros una danza frenética que nos deja agotados.

Sin embargo, hay un deseo que pocas veces nos detenemos a analizar: el de entendernos a nosotros mismos. Ese no se compra en ninguna parte; no depende de nadie más que de nosotros. No se trata de desear o no desear: se trata de girar la mirada hacia adentro y descubrir en lo más profundo de nuestro ser que mucho de lo que anhelamos está allí. Que somos seres completos que la vida y la “mala educación” se han encargado de fraccionarnos y crear vacíos.

Fué y sigue siendo la manera de tenernos controlados: deseando lo que no tienes siempre necesitarás de los que te pueden dar.

APRENDER DE LOS FRACASOS

Una de las primeras cosas que debemos tener en cuenta para SER personas exitosas es... ¡aprender de "nuestros fracasos"!

Aunque en algunas personas éstos han sido más frecuentes que en otras, todos hemos tenido fracasos más de una oportunidad, podemos hablar de líderes políticos que alcanzaron el triunfo después de haber fallado o fracasado en diversas ocasiones pero lo que les ayudó a conquistar sus aspiraciones fué que supieron asimilar con madurez la adversidad comprendiendo que los fracasos son peldaños que conducen al verdadero éxito.

Fracaso no significa que todavía no hemos logrado nada... Significa que hemos aprendido algo.

Fracaso no significa que hemos actuado como necios... Significa que hemos tenido mucha fé.

Fracaso no significa falta de capacidad... Significa que debemos hacer las cosas de distinta manera.

Fracaso no significa que somos inferiores... Significa que no somos perfectos.

Fracaso no significa que hemos perdido nuestra vida... Significa que tenemos buenas razones para comenzar de nuevo.

Fracaso no significa que debemos echarnos atrás... Significa que debemos luchar con mayor empeño.

Fracaso no significa que jamás lograremos nuestras metas... Significa que tardaremos un poco más en alcanzarlas.

Fracaso no significa que Dios nos ha abandonado... Significa que Dios tiene una idea mejor para ti.

DISFRUTA TU CAFÉ

Un grupo de profesionales, todos triunfadores en sus respectivas carreras, se reunieron para vistar a su antiguo profesor.

Pronto durante la charla empezaron a quejarse del interminable estrés que les producía el trabajo y la vida en general, mientras tanto, el profesor les ofreció café, fué a la cocina y pronto regresó con una cafetera grande y una selección de tazas de lo más diversas: De porcelana, plástico, vidrio, unas sencillas y baratas, otras decoradas, unas caras, otras realmente exquisitas.

Tranquilamente les dijo que escogieran una taza y se sirvieran un poco del café recién preparado, cuando lo hubieron hecho, el viejo maestro se aclaró la garganta y con mucha calma se dirigió al grupo:

Se habrán dado cuenta de que todas las tazas que lucÍan bonitas se terminaron primero y quedaron pocas de las más sencillas y baratas; lo que es natural, ya que cada quien prefiere lo mejor para sí mismo. Ésa es realmente la causa de muchos de sus problemas relativos al estrés.

Les aseguro que la taza no le añadió calidad al café, en verdad la taza solamente disfraza, reviste o decora lo que bebemos.

Lo que ustedes querían era el café, no la taza, pero instintivamente buscaron las mejores, después se pusieron a mirar las tazas de los demás.

Ahora piensen en esto "La vida es el café", los trabajos, el dinero, la posición social, etc. son meras tazas que le dan forma y soporte a la vida, por consiguiente el tipo de taza que tengamos no define ni cambia realmente la calidad de vida que llevemos.

A menudo, por concentrarnos sólo en la taza, dejamos de disfrutar el café. ¡DISFRUTEN SU CAFÉ!

La gente más feliz no es la que tiene lo mejor de todo, sino la que hace lo mejor con lo que tiene; así que recuérdenlo:

  • Vivan de manera sencilla.
  • Tengan paz y no propicien las desavenencias.
  • Amen y actúen generosamente con todos.
  • Sean solidarias y solícitos.
  • Hablen con amabilidad.
  • Den apoyo al que lo necesita.

El resto déjenselo al universo, y recuerden que la persona más rica no es la que tiene más, sino la que menos necesita.

Y ahora si, disfruten su café - concluyó diciendo el profesor.

CRECIENDO

Imposible atravesar la vida sin que un trabajo salga mal hecho, sin que una amistad cause decepción, sin padecer algún quebranto de salud, sin que un amor nos abandone, sin que nadie de la familia fallezca, sin equivocarse en un negocio.

Uno crece cuando no hay vacío de esperanza, ni debilitamiendo de voluntad, ni pérdida de fé.

Uno crece cuando acepta la realidad y tiene aplomo para vivirla, cuando acepta su destino, pero tiene la voluntad de trabajar para cambiarlo.

Uno crece asimilando lo que deja por detrás, construyendo lo que tiene por delante y proyectando lo que puede ser el porvenir.

Crece cuando se supera, se valora, y se sabe dar frutos.

Crece cuando se abre camino dejando huellas, asimilando experiencias y sembrando raíces.

Uno crece cuando se impone metas sin importarle los comentarios negativos, ni los prejuicios, cuando da ejemplos sin importarle burlas, ni desdenes, cuando cumple con su labor.

Uno crece cuando se es fuerte por caracter, sostenido por formación, sensible por temperamento y humano por nacimiento.

Uno crece cuando enfrenta el invierno aunque pierda las hojas, recoge flores aunque tengan espinas y marca el camino aunque se levante el polvo.

Uno crece cuando es capaz de afianzarse con residuos de ilusiones, capaz de perfurmarse con residuos de flores y de encenderse con residuos de amor.

Uno crece ayudando a sus semejantes, conociéndose a sí mismo y dándole a la vida más de lo que recibe.

Uno crece cuando se planta para no retroceder. Cuando se defiende como águila para no dejar de volar. Cuando se clava como ancla y se ilumina como estrella.


Entonces...UNO CRECE.

ME PEGÓ MI AMOR.

Los sentimientos no se imponen; surgen. El creer y el amar son vuelos de vida que jamás existen desde la sumisión, porque el sentimiento se eleva en atmósferas de comprensión y libertad, y se aplasta con las mil y una ataduras que pretenden someter el intelecto.

Si esperamos encontrar en otro la luz, lo último que le podemos ofrecer es la noche y el trueno. Cuando alguien trata de forzar el sentimiento ajeno a través del poder económico, el aturdimiento mental o incluso la amenaza física, lo máximo que consigue es la dependencia anoréxica de interés. Confunden sentimiento con sometimiento, esa ruin gloria de gusano de los raquíticos mentales.

No hay animal más nocivo que un dominante con poder, porque sólo a través de la anulación de los demás consigue verse inteligente a sí mismo.

Cuando toca convivir con uno o una (porque en todas partes se cuecen habas), la mejor vacuna es la cultura, esa fuerza invisible y suave que nos abre el cerebro a la dignidad y oportunidad.

Sólo en la solvente toma de conciencia de saberse dominado nace el germen del amor propio y la libertad. Aceptar a un bastardo propietario de nuestra vida como un inevitable mal del destino es, además de autoflagelarse, convertirse en sufrido remero de una barca de la que nunca conoces el destino.

El sentimiento es el calor más entrañable. Quien lo quiera recibir, que alimente el fuego y no lo ahogue.

REFLEXIÓN PARA LOS PAPÁS DE HOY

Ser padre ha sido y es, sin lugar a dudas, la mayor realización para un hombre. La figura del papá nos remite -primero al amor- pero también a la guía, al sostén y a la autoridad bien entendida. El rol del padre ha cambiado con el tiempo, porque los tiempos han cambiado, no así el lazo de amor que une al padre con el hijo.

Años atrás, la mayoría de las madres pasaban todo el día en casa, por ello era siempre la mamá quien ayudaba con la tarea, cambiaba pañales, daba los biberones y muchísimas otras cosas; con el paso del tiempo y la necesidad de salir a trabajar de ambos padres, las tareas cotidianas se han empezado a compartir, hoy los hijos cuentan con ambos padres para todo.

Es así, como el rol del padre se volvió, por decir de alguna manera, más “maternal”, de ese modo vemos a los papás de hoy auxiliando a sus hijos con las tareas, bañando bebés, presenciando actos escolares orgullosos y emocionados, etc. Además ésto, lejos de disminuir su figura, hoy en día el padre se engrandece con estas nuevas tareas que –hasta hace unos años- eran prácticamente sólo de las mamás, incluso los une más a sus hijos, los coloca en un plano más cercano y amoroso.

El amor es y ha sido siempre el mismo, aunque el papel del padre en la actualidad es mucho más amplio y completo. El hombre ha crecido, ha aprendido que no se es menos hombre por cambiar un pañal, sino todo lo contrario. Esto no significa que los padres de antes no fuesen buenos, simplemente que la vida ha cambiado y la manera de ser papá también; él de antes era un papá con cierta distancia, aunque no con menos amor, él de hoy tiene ambas cosas amor y cercanía.

Con diferentes modalidades, ayer u hoy, papá ha sido, es y será un pilar en nuestra vida, que estará siempre ahí para vernos avanzar en la vida, para que no equivoquemos el camino y para extendernos su mano, tengamos la edad que tengamos.

¡FELIZ DÍA DEL PADRE! A todos los papás, y por sobre todas las cosas, ¡MUCHAS GRACIAS!

JRMG ¡Muchas gracias por tu amor y cercanía!

FLEXIBILIDAD

Todos conocemos alguno o alguna. Y siempre hay quien, a su pesar, los tiene que soportar.

Jamás aceptan ningún criterio, opinión o sugerencia, porque se creen en posesión permanente de la verdad. Todo es y se debe hacer como ellos entienden, y cuando no es así, critican y descalifican. Son dogmáticos, arrogantes, se creen perfectos, se resisten a los cambios y piensan que los demás siempre están al límite del error y de la imperfección. No saben felicitar, no saben contagiar, no saben dar. Por eso, no saben amar.

Los manuales de psicología los tienen bien retratados: son los psicorrígidos. Congelaron sus neuronas y tapiaron sus sentidos. Su vida interna es una olla a presión que hierve sin alimento, porque nada tienen por cocinar y ofrecer. En el camino de la vida, la rigidez es el poste que indica la dirección hacia la soledad.

Si te atreves con alguno o alguna, dile que jamás hubo una sola verdad, una sola dirección y un solo futuro. Que a las neuronas, las brisas de otras visiones las mecen y a veces las enriquecen. Que la sonrisa es compatible con la prisa, y el anochecer con el enloquecer. Que los otros mundos están en este mundo, porque los otros no hay manera de que respondan, y por eso hay que abrir sentidos y sentires al día y al momento.

Si se lo dices, lo más seguro es que te despellejen. Por eso la psicología los define como psicorrígidos. La calle, siempre tan sabia, simplifica: los denomina como mentes cuadradas.

LUZ INTERIOR

Hace tiempo leí en el periódico Excelsior algo que escribió el periodista Pedro Ferriz en su columna "El buho no ha muerto", que titula "Luz Interior" y que a continuación, si me lo permiten, comparto con todos ustedes:

Estoy preocupado por lo que veo… El hombre esta metido en una problemática cotidiana tan intensa, que se está olvidando de voltear a ver el valor de la esencia de la vida. Todos salimos a padecer las inclemencias que se presentan en el escenario urbano. Nos quejamos de ellas, pero no hacemos mucho por darles un sentido que nos haga soportable la carga. El dinero es la medida de la satisfacción. Objetivo a alcanzar. La estabilidad emocional va en función de la económica. Incluso la salud acaba rendida ante su potestad.

¿Qué pienso hay que hacer de manera cotidiana para ser feliz, independiente de los avatares de la vida moderna?

1.- Oír música todos los días… De la que sea. Buena o mala. Popular o culta. Aunque no le entiendas… ¡ya la sentirás propia! Aduéñate de Mozart, Beethoven, Tchaikovsky… o quien te mueva sentimientos. La música es con la oración el puente vibratorio más eficaz para conectar con Dios. Un día sin música es como un día sin agua. Después de algún tiempo sin ella, acabarás marchito.

2.- Imagina el camino bueno de tus incertidumbres. Cuando tengas ante ti un escenario de duda… “piensa bien y acertarás”. Atrae el optimismo, que el pesimismo llega solo.

3.- Reza todos los días. Si no le hablas a Dios, nunca te va a escuchar. Si sientes que rezar no es necesario… felicidades. Eso quiere decir que tienes la fuerza para que todo se dé. Yo rezo porque en ocasiones me falta. Digamos que tengo un buen socio.

4.- Habla bien de todos. Si te conduce una plática a denostar una persona o grupo, asegúrate que esté presente para que argumente en su defensa. Más por más, da más (es una regla aritmética). Si tienes que destrozar a alguien, que sea para bien de los demás. A mí me gusta hacerlo, cuando considero que ayudará a terceros.

5.- Sé justo. Cuando te propongan una injusticia, no la tomes. Si te trae un beneficio, piensa que será aparente. No hay nada bueno que se cimiente en la injusticia. Si no están claros los argumentos… busca la verdad. Luego la tenemos de frente y nos encanta engañarnos con espejismos.

6.- Lee todos los días. Aunque sea un párrafo. Solo una palabra. Mis amigos son mis “quereres”. Los libros traen riqueza interior. Son mis amigos. Satisface tu curiosidad. Alguien lo hizo antes de ti. El que no lee, recicla sus pensamientos. ¡Sacude el ambiente viciado de las ideas!

7.- Enriquece tu vocabulario. Usa sinónimos. Muestra tu bagaje cultural. No hay nada más menesteroso, que la pobreza del lenguaje. A cada concepto, una palabra. A cada vocablo un sentimiento.

8.- Ríe a diario. Reír es casi igual de importante que llorar. Llora lo más que puedas. La risa y el llanto se llegan a tocar en la alegría. La nobleza se basa en externar sentimientos. Una esfinge que no ríe ni llora, se pudre en su interior.

9.- Sé constante con aquellos que amas. También en tus odios. Por lo general lo que amas guarda sus razones. Lo que odias tendrá un porqué. No ocultes tus afectos ni rechazos. Sé transparente. Vas a descansar.

10.- Mantén despierto el interés. Siempre hay algo que aprender. A cualquier edad y condición. Deja que el espíritu se asome por tus ojos… por tu pensamiento. La inteligencia es curiosa. La ignorancia, perezosa.

El hombre muere cuando se cansa de vivir. Haz que se vea fácil lo difícil. La muerte llega inopinada. ¡Como si fuera un asalto! Piensa en el regalo que representa tu existencia. Un trozo de eternidad… arrancada para ti. Vive en paz y verás tu entorno. Y cuando todo acabe, no guardarás nada oscuro en tu corazón. Ni remordimientos ni arrepentimientos. Ni envidias ni frustraciones o apegos…

Nunca pierdas la fé. Aprende a fluir… ¡Como la luz!

VISTA SATELITAL DE YURÉCUARO

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